
Os pasamos a relatar a continuación como fueron los 12 intensos días en los que nuestras amigas Esther y Noelia (ellas son las famosas “primas”) se vinieron para Tailandia en lo que fue su primera experiencia asiática. Como venían muy poco tiempo y querían ver muchas cosas, fueron 12 días llenos de autobuses, microbuses, trenes, barcos, etc.. Esperamos haber sido unos buenos anfitriones/guías y empezamos el relato con…
BANGKOK:
Como no, empezar esta entrada resumiéndoos la pequeña anécdota en torno a nuestro encuentro con nuestras amigas “Haro”. Deberíamos habernos encontrado, en el lugar señalado, sobre las 10 de la mañana del domingo día 8, pues bien, no nos encontramos hasta las 17 horas de ese mismo día.
¿¿Por qué??
Es largo de explicar, solo deciros que ellas estuvieron esperando estoicamente con sus maletas en el lugar equivocado durante 6 o 7 horas, con 40 ºC de achicharrante calor y ante la mirada atónita de los tailandeses que pasaban por allí. Nosotros por nuestra parte, estuvimos esperando esas mismas horas en el lugar indicado (menos mal que era un bar y a la sombra), viendo como los autobuses que venían del aeropuerto iban dejando a toda clase de turistas ¡¡todos menos a nuestras amigas!! Durante esas largas horas de espera, íbamos barajando todos los posibles imprevistos que podían haber surgido. A través de un complicado sistema de e-mails con Barcelona (nosotros no tenemos móvil) y varios rastreos por la Avenida Democracia de Bangkok nos encontramos, pero ninguno de los cuatro tenía ya la suficiente energía para dar saltos de alegría.
Más tarde, después de refrescarnos y tomándonos unas cervecitas nos reímos de todo lo ocurrido. Para los días que iban a estar en Tailandia, les diseñamos una especie de tour operador. Así que el primer día decidimos coger el ferry y llevarles al Palacio Imperial.
Allí estuvimos unas cuantas horitas visitando el recinto, con un sol achicharrante, pero disfrutando de toda la belleza que encierran estos edificios. Más tarde, decidimos callejear hasta Chinatown, pasando por el colorido barrio hindú y haciendo compras en el mercado de mayoristas del enorme Barrio Chino (hicimos más de una parada en esos numerosos oasis en la ciudad, llamados Seven-Eleven para refrigerarnos!!).
Acabamos el día en la bulliciosa y turística Kao San Road, antiguo centro neurálgico “mochilero” hoy convertido en nosequé, donde aprovecharon para hacer alguna comprilla más antes de ir a descansar para salir al día siguiente al siguiente destino…
KANCHANABURI

Esta provincia fue la que originó el viaje de nuestras dos amigas a Tailandia, bueno más concretamente el Tiger Temple, donde unos monjes budistas cuidan de los tigres amenazados por los cazadores furtivos y les dan un hogar. Nada mas llegar allí, Noelia y Esther se fueron de visita a ver a los tigres y como a nosotros los bichos solo nos gusta verlos en libertad, nos pillamos una bici y a explorar la ciudad que es famosa por albergar el famoso Puente sobre el río Kwai de la película del mismo nombre.
De la ciudad poco que contar, con deciros que lo mas famoso a parte del puente son los CEMENTERIOS de todos los prisioneros que murieron construyéndolo, ya lo hemos dicho todo. Lo bonito de la zona son sus parques naturales a los que dedicamos el día siguiente.
Como Noelia y Esther disponían de poco tiempo en Tailandia y querían aprovechar el tiempo lo máximo posible, pillamos una excursión todo el día con la que hicimos: treking en elefante, rafting en balsas de bambú, treking por el parque natural de Erawan, visita al Desfiladero del Infierno, viaje en tren por un tramo de la antigua vía y acabamos con una visita al famoso puente sobre el río Kwai. Como veis un día muy completito y que por motivos de FUERZA MAYOR hicimos con un grupo organizado. Ya sabéis lo poquito que nos gustan a nosotros estas cosas y cuando veáis la foto de cómo acabamos (¡Esos gorros!) entenderéis el motivo de nuestra fobia.
Al día siguiente y aun cansados, madrugón y a pillar un montón de transportes que nos llevarían a…
LOPBURI:

Esta ciudad ha sido una experiencia surrealista y de no haber sido por las ansias de nuestras amigas por ver fauna, nosotros no hubiésemos descubierto este lugar UNICO.
Viene a ser una versión de “El Planeta de los Simios” pero con macacos. Cuentan que todo comenzó cuando el dominante “jefe-mono” de la manada (viejo y ciego, para más señas) abandonó el templo donde habitaban para asentarse en la ciudad junto con la mitad de la manada y empezaron a proliferar. Los tailandeses, al ser budistas, desaprueban el sacrificio de animales.
Así que lo que encontramos fué una ciudad, donde hombres y monos salvajes conviven como buenamente pueden. Cada día dan de comer a los macacos unas dos veces (a las 10 y a las 16H.) para que no ataquen al personal, pero nosotros pudimos ver que los monicos se comportan como unos auténticos “macarras”: intentan cogerte el bolso, se cuelan por los edificios, se cuelgan en las entradas de las tiendas…por lo que la mayoría de tenderos acostumbran a tener el palo y el tirachinas bien a mano para ahuyentarlos (no olvidemos que son monos salvajes). Este es el mayor atractivo de esta poca turística localidad, la experiencia de estar rodeados de macacos por todos los lados, observar sus monerías y ver como conviven los habitantes con ellos.
Gracias a que los macacos han aportado fama a esta localidad, les organizan cada año una fiestecita en su honor, con banquete de bananas a tutiplén.
Desde Lopburi ya cogimos un tren que nos llevaría de nuevo a Bangkok, donde paramos unas pocas horas para ya coger por la tarde/noche un bus rumbo a las islas de Koh Tao y Koh Samui de las que ya os hemos contado cosas al principio de nuestro viaje
LAS ISLAS: KOH TAO Y KOH SAMUI:

Siguiendo nuestro laaargo maratón, tan solo paramos en Koh Tao un día, lo suficiente para pegarnos unos chapuzones y que las “primas” pudieran ver una de las mas bonitas islas de la zona. Luego ya nos dirigimos a Koh Samui donde lo tenemos todo más controlado y donde POR FIN pudimos descansar un poco después de tanto ajetreo.
Lo que no sabíamos es que durante esta época del año Koh Samui es el destino favorito de TODOS LOS JUBILADOS ALEMANES. Noelia y Esther ya se han ido de nuevo a casa, pero nosotros que nos hemos apalancado un poco aquí vemos extrañados a las legiones de “viejunos germánicos” que abarrotan todos los locales y nos sentimos un tanto estafados.
En breve nos vamos a Koh Tao, donde se respiran unos aires algo más “juveniles” y desde allí ya nos iremos a Laos. Esperemos que en el ultimo mes que queremos pasar en Koh Samui antes del regreso a casa, todos los jubiletas se hayan ido ya o volveremos usando expresiones como “releche”, “antaño” o “cuando yo era joven…” que es que todo se pega leñe.